| 1. Fábrica de Armas |
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Así las
cosas y como la Real Fábrica de Eugi estaba agotando los bosques
que alimentaban sus hornos, en 1784 el comisario de los Ejércitos
Reales visita la zona y da su visto bueno para la construcción
de la nueva fábrica. Dice:
“... cuidando la tala de sus bosques podrían alimentar
sus hornos a perpetuidad...” |
Ese mismo año
se firma un documento de cesión de los montes de Irati-Aezkoa
a la Corona; sólo seis años después, en 1790
la Junta del Valle reclamaría que esta cesión:
“fue arrancada por la reducción y fuerza abierta a los
que la repugnaron habiendo faltado el consentimiento de la mayoría...”.
De hecho, se restringió el uso de las tierras para pastos y
leñas... respetados en principio en la cesión. |
La localización de la fábrica en el Valle de Aezkoa supuso algunas ventajas de mejora de comunicaciones, trabajo, asistencia médica, etc; pero unido a esto y de manera más pronunciada surgieron las desventajas derivadas de todas las guerras que sucedieron durante el funcionamiento intermitente de los hornos fabriles. Fue un imán de guerras.
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Se
construyó en dos fases
entre 1784-1789 y 1789-1794. Con más de 50 obreros, operarios
y técnicos cualificados, el gasto de explotación y mantenimiento
fue enorme, si bien llegó a fabricar 3.600 bombas anuales. Prácticamente todas las guerras importantes del s XIX afectaron en gran medida a la Fábrica y a todos los pueblos del valle: la guerra de la Convención, las guerras carlistas, etc. hasta que cierra definitivamente en 1873, saliendo a subasta pocos años después. Desde entonces, la ruina se ha ido apoderando de sus restos, conservándose el exterior de la Iglesia y los edificios del “barrio”, incluyendo el Palacio, si bien el complejo fabril se va deteriorando a pasos agigantados. A pesar de todo, se pueden observar perfectamente algunas dependencias, los hornos, canalización del río Legartza, etc. Cuando cerró la fábrica, La Junta del Valle de Aezkoa, que llevaba 100 años intentando recuperar los bosques de Irati-Monte Aezkoa, pensó que les serían devueltos; pero no fue así hasta 1982 que se recuperó la titularidad sobre el monte, 200 años después de su cesión, como indica la piedra conmemorativa situada a la entrada del bosque por Orbaizeta. |
La
Real Fábrica de Municiones de Hierro de Orbaizeta está
considerada como una “joya” de la Arquitectura
Industrial de su época(s.XVIII), dato importante para
justificar la necesidad imperiosa de restaurarla antes de que sea
demasiado tarde. |
