Historia del Valle

Prehistoria

Prehistoria en el Valle de AezkoaSe tienen datos científicos de presencia humana al final del Paleolítico (restos de 10.000 años de antigüedad encontrados en Zatoia). De la época neolítica encontramos multitud de monumentos megalíticos. Dada la riqueza metal de la zona y los indicios encontrados en Azpegi, se cree que conocieron la metalurgia, tradición que perduró hasta el s.XIX en la Fábrica de Municiones de Hierro.

[…Cueva de Aizpea…]

Romanización

La romanización influyó poco en el Valle. En época romana, la calzada de “Summum Pirinaenum” Astorga-Burdeos pasa por la muga del Valle en la falda noroeste del monte Urkulu, donde elevaron una torre-trofeo “Trofaeum”, monumento que se construía para conmemorar victorias y que podría datarse entre 74 y 26 a. C., por la guerra Sertoriana o la conquista de Aquitania.

Edad Media

En la penumbra de los primeros siglos de la Edad Media queda oculta la formación del Valle de Aezkoa y sus pueblos. Antes del establecimiento de la monarquía pamplonesa en el s.IX, existía ya la comunidad del Valle de Aezkoa; la familia y linaje de los Abaurreas es de las primeras conocidas del Valle, hacia el s.VIII.

El mito guerrero (muy frecuente en casi toda la historia de Aezkoa y de los valles vecinos) más importante en el que participaron los aezkoanos es la famosa derrota de Roldán, delfín de Carlomagno, en el año 778 en Orreaga/Roncesvalles.

Una de las batallas más importantes fuera de las fronteras del Valle, en que participaron los aezkoanos fue la de las Navas de Tolosa en 1212, después de cuyo triunfo el Rey Sancho VII el Fuerte mejoró los Fueros de Aezkoa en 1229.

Los primeros fueron dados por Sancho el Sabio en 1169. Reconocidos, Sancho VII el Fuerte les designó además para su guardia personal.

S. XV

Entre 1423 y 1443 Aezkoa pleiteó con la Corona Navarra, y consiguió la posesión de sus puertos.

En 1462 el Valle obtuvo la hidalguía colectiva. Todos los Reyes juraron el fuero de Aezkoa, desde navarros como Juana de Albret, castellanos como Felipe II, hasta la última jura producida en 1609.

En la segunda mitad del s.XV las luchas entre agramonteses y beaumonteses trajeron consecuencias desastrosas para el Valle, pues se mantuvieron en el bando agramontés, y los beamonteses quemaron los pueblos, robaron sus bienes y ajusticiaron a mucha gente.

Aezkoa tuvo su capítulo brujeril en 1525 y sobre todo 1575, cuando varias aezkoanas murieron en la cárcel acusadas de brujería.

S. XVIII

Esta truncada por 3 acontecimientos:

Epidemia de ganado 1774-75.

Como la epidemia de 1772 en 1774 llegó otra epidemia más grave desde Francia. Esta grave enfermedad aniquiló casi todo el ganado vacuno de Navarra, siendo el norte la zona más afectada. Pamplona cerrará sus puertas al ganado vacuno, creando hambre en la capital. La psicosis es grande y los remedios curiosos: llevar ajos machacados con vinagre en el morral; pasar por el fuego los cencerros y herramientas de los veterinarios…pero fue inútil.

Guerra de 1793-95

De consecuencias devastadoras, y de la que tardó mucho en recuperarse

Fábrica de Armas de Orbaizeta

Se construyó en dos fases entre 1784-1789 y 1789-1794.

Con más de 50 obreros, operarios y técnicos cualificados, el gasto de explotación y mantenimiento fue enorme, si bien llegó a fabricar 3.600 bombas anuales.

S. XIX

En el siglo XIX, prácticamente todas las guerras importantes afectaron en gran medida a la Fábrica y a todos los pueblos del Valle:

  • Guerra de la Convención
  • Guerras Carlistas

En 1873 se cierra la Fábrica, saliendo a subasta pocos años después.

Hoy en día todavía permanecen sus restos, conservándose el exterior de la Iglesia y los edificios del barrio, incluyendo el Palacio.

Un proyecto de recuperación de sus ruinas pretende garantizar su conservación y dar a conocer uno de los elementos más emblemáticos de Aezkoa.

S. XX

El siglo XX comienza con una emigración imparable que dura todo el siglo, motivada en parte por la enorme y continua pérdida económica del sector ganadero (el de mayor implante en el Valle) en la nueva macroeconomía.

Ante la crisis y la falta de alternativas, la gente se va a la ciudad, y la población disminuye drásticamente, reduciéndose a los cerca de 1000 habitantes de hoy en día.

Actualmente parece que la situación se ha estabilizado un poco, y el auge del sector turístico, la creación de un pequeño polígono industrial así como la percepción de tener una buena calidad de vida permite observar el futuro con más esperanza.

Indianos

Domingo Elizondo de Aribe, Ciriaco Morea de Garaioa, Antonio Arostegui de Aribe…estos aezkoanos fueron a América y volvieron con riqueza, no sólo para ellos, sino también para sus paisanos.

Por otro lado, crearon una empresa modélica, al controlar toda la producción, desde la salida del bosque, el transporte, la producción de energía, hasta el producto final, aprovechando incluso las productos de deshecho del árbol para fabricar más productos: carbón, alcohol metílico, ácido acético…al igual que vendían madera de calidad para San Sebastián, las fábricas de muebles de Barcelona y Valencia se la disputaban, cayendo su venta por los problemas de encarecimiento del transporte y la gran competencia que resurge tras finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Ciriaco Morea

Garaioa, (1854-1936). Siguió la estela de la emigración, yendo a Argentina y trabajando a las órdenes de Domingo Elizondo de Aribe, quien le dejó a su vuelta la empresa ferretera. Desarrolló muchos proyectos como la 1ª fábrica de aviones de Argentina.

Solía volver a su pueblo, y decidió ayudar a sus vecinos costeando la nueva carretera que llegaba a Aribe, una nueva escuela con dotación para el maestro, el ayuntamiento, en cuya fachada está su busto, obra del insigne roncalés Orduna.

También dotó al pueblo de electricidad en 1913 con el molino-central eléctrica, que funcionó hasta 1948, y que actualmente se puede observar con su maquinaria y presa a la salida del pueblo. Participó en la empresa “El Irati”, que tanta vida dio a la zona durante años.

Antonio Arostegui y Petra Machín

Antonio Arostegui
Antonio Arostegui

Los dos tienen sus nombres en dos pueblos del Pirineo, Garralda y Navascués. Antonio Arostegui originario de Aribe siempre tuvo cariño por Garralda. El incendio que destruyó el pueblo en 1898 hizo que realizara muchas obras en el pueblo. Carnicería, fuentes, traída de aguas, iglesia nueva, escuelas, y la Fundación Arostegi en 1911. Algo parecido realizó Petra Machín, natural de Navascués costeando entre otras cosas, la traída de aguas a su pueblo natal. La gran obra de Antonio Arostegui fue crear los Salesianos de Iruñea/Pamplona.

Domingo Elizondo

Aribe, (1848-1918), es un caso especial en la historia de este Valle. Fue miembro de la Diputación, (1915). Y también fue uno de los grandes pioneros de la industria en Navarra. Emigró a América donde se dedicó a trabajos diversos hasta que puso una ferretería que con el tiempo llegó a tener sucursales en París y Nueva York. A su vuelta en 1890, con bastante capital y con miras de empresario experimentado decide aprovechar los recursos forestales del Monte Irati y la Cuestión y montar en Ekai una fábrica aserradero; el transporte de la madera lo haría aprovechando las aguas del río Irati.

Domingo programó una empresa, El Irati S.A., donde se controlaba desde el inicio de la producción hasta el producto final, pasando por el control de la energía y transportes necesarios, además de reciclar los productos de desecho es algo que muy pocas empresas, incluso hoy día, pueden conseguir.

A. Domentx

De Hiriberri/Villanueva, fabricó el primer avión matriculado en Navarra.